De un tiempo a esta parte algo tan simple como el lavado de cabello parece haberse convertido en todo un arte y no hay una semana en la que no descubramos algo nuevo para que nuestro pelo esté todavía en mejores condiciones.
Si hace un par de años algunos famosos se postularon como defensores de lavar el cabello lo menos posible alegando que el champú contribuye a estropearlo, lo que se lleva hoy en día es invertir el orden habitual de lavado del cabello, comenzando por el acondicionador y aplicando después el champú.
Los defensores de esta teoría alegan que el acondicionador contribuye a cerrar la cutícula del pelo y darle un buen aspecto. Aplicar el champú después ayuda a eliminar los posibles excesos de acondicionador y a que el cabello quede en unas condiciones óptimas de limpieza, luciendo más bonito que si se usa el orden habitual. Eso sí, los que han probado el método lo desaconsejan en el caso de cabellos secos y gruesos.
En realidad no existe una fórmula óptima para lavarse el cabello y no todo el mundo está conforme con el resultado usando champú y acondicionador en orden inverso al habitual. El cabello de cada persona es diferente y requiere de tratamientos diferentes, de modo que lo que a alguien le funciona a otros puede irles muy mal.
Lo más recomendable es escoger siempre productos adecuados para el tipo de cabello que se desea tratar y además de aplicar champú y acondicionador no hay que olvidarse de aplicar periódicamente una mascarilla hidratante que aporte más nutrientes al cabello, algo que es especialmente importante en el caso de cabellos teñidos, con mechas o con permanentes.
En cuanto al orden de uso de los productos, todo es cuestión de probar y encontrar lo que a cada uno/a le va mejor.

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